Redes de vehículos: retos sobre fiabilidad y seguridad

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La redes de vehículos y los vehículos autónomos han sido unas de las áreas de investigación e innovación más importantes de los últimos años y lo seguirán siendo durante mucho tiempo. Algunas de las empresas más importantes del mundo están investigando en este tema. Por ejemplo, Google lleva tiempo desarrollando su coche autónomo, Waimo, que ya lleva tiempo circulando en EEUU. También tenemos empresas del sector automovilístico como PSA, que ha hecho pruebas de trayectos considerables con vehículos autónomos.

El pasado 25 de marzo, un coche autónomo de Uber tuvo un accidente en Tempe, Arizona. Esto ha provocado que la empresa reconsidere su política de vehículos sin conductor. A pesar de que la culpa fue del otro vehículo implicado en el accidente, y que estaba conducido por una persona, la imagen que se transmite es que los vehículos autónomos son vulnerables y no pueden evitar los accidentes. Sobre esto existen muchas teorías, alguna de la más populares es que el objetivo tiene que ser que todos lo coches sean autónomos. Mientras la conducción sea mixta se verán estos casos por motivos muy razonables: el vehículo autónomo se basa en reglas y sensorización mientras el conductor humano se basa muchas veces en intuición y experiencia.

La realidad es que hay mucho recorrido en investigación para vehículos autónomos. Por ejemplo, las carreteras siguen siendo en la totalidad de los escenarios, estáticas y pasivas. Es decir, no aportan información al vehículo. De hecho, todos los sensores suelen estar embarcados en el vehículo en lo que llamamos OBU, On Board Unit. Hay algunos proyectos, como el europeo Scoop@f, que están intentando dotar de inteligencia a la carretera, algo que mejoraría muchísimo la fiabilidad de estos sistemas.

Por otro lado está el tema de la seguridad y la privacidad. Cuanta más información haya en estos sistemas será más seguro, desde un punto de vista físico, pero para la ciberseguridad es todo un reto. Estas redes complejas por su movilidad, dinamismo y heterogeneidad deben ser seguras al 100%. Lo que está en riesgo son vidas humanas y, por tanto, los ataques contra estas redes deben ser detectados y evitados. Además, los datos que manejan deben ser privados, como por ejemplo la localización. Todos los vehículos autónomos usan su posicionamiento GPS para guiarse. Si alguien accediese a esos datos sabría donde nos encontramos en todo momento.

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El B015 Electronic Systems Lab trabaja en varios proyectos e investiga en este área desde hace años. Proyectos como Easysafe, Deperita o Rigodón son la base para desarrollar futuras investigaciones que contribuyan a mejorar los escenarios de conducción autónoma.